Ciberarmas: la necesidad de una capacidad ofensiva en el ciberespacio
Que desde hace años el ciberespacio se ha convertido en un dominio de conflicto es algo que nadie puede negar. Junto a tierra, mar, aire y espacio, en el denominado quinto dominio, se producen operaciones ofensivas —y, por tanto, también defensivas— a diario.
El ciberespacio ofrece a un actor hostil múltiples beneficios, que superan con creces a los inconvenientes que este dominio implica. Aspectos como la negación plausible, la asimetría, la accesibilidad, la opacidad o la agilidad confieren al ciberespacio unas características especialmente adecuadas para realizar operaciones hostiles. Estas pueden abarcar desde actividades delincuenciales hasta operaciones militares Estas últimas son las que pueden afectar con mayor probabilidad a la seguridad y defensa nacional.
Operaciones en el ciberespacio: ofensivas, defensivas e inteligencia
Las operaciones militares en el ciberespacio emplean capacidades digitales con el propósito de producir efectos en este entorno o a través de él.
De forma simplificada, se pueden clasificar en tres tipos:
- Operaciones ofensivas: incluyen el ataque (destructivo o de manipulación) y la explotación (espionaje).
- Operaciones defensivas: vinculadas a la protección y defensa en el ciberespacio.
- Operaciones de inteligencia (CyISR): orientadas a la obtención y análisis de información.
En este contexto, la capacidad ofensiva en el ciberespacio se entiende como la capacidad de iniciar ataques o manipular sistemas para limitar o eliminar la capacidad operativa de un adversario.
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Ciberarmas: qué son y por qué son necesarias
Al igual que en las operaciones militares tradicionales se requieren armas, en el ciberespacio son necesarias herramientas específicas: las ciberarmas.
Estas pueden definirse como código diseñado para amenazar o causar daño físico, funcional o mental a infraestructuras o seres vivos, tal y como recogen Thomas Rid y Peter McBurney en su artículo Cyber-weapons (The RUSI Journal).
Así, las ciberarmas son las herramientas específicamente creadas para ejecutar operaciones de ataque en el ciberespacio, con fines destructivos o de manipulación.
Desde el punto de vista legal, estas capacidades presentan una complejidad significativa dentro del Derecho Internacional Humanitario (DIH), especialmente en relación con cuándo y cómo pueden ser empleadas (jus ad bellum y jus in bello).
¿Por qué un país necesita capacidad ofensiva en el ciberespacio?
Planteemos la pregunta inversa: ¿por qué no?
Si el ciberespacio es un dominio de conflicto como cualquier otro, resulta lógico que un Estado disponga de capacidades equivalentes a las existentes en tierra, mar o aire. Del mismo modo que existen carros de combate, fragatas o aeronaves, debería contemplarse la existencia de capacidades ofensivas en el ciberespacio.
Si queremos disponer de una ciberdefensa efectiva, no hay más opción.
Además, en los últimos años se ha producido un cambio relevante: de priorizar exclusivamente la protección y la resiliencia, a incorporar capacidades ofensivas como elemento de disuasión frente a adversarios.
Capacidades ofensivas en el escenario internacional
¿Disponen de ciberarmas otros países? Aunque ningún gobierno publica sus capacidades, la respuesta es clara: sí.
Se han hecho públicas operaciones de grandes potencias que difícilmente podrían ejecutarse sin un arsenal ofensivo avanzado. Incluso se han producido filtraciones de estas capacidades, lo que confirma su existencia.
En este contexto, un elemento clave es la asimetría del ciberespacio. Países que no supondrían una amenaza en un conflicto tradicional pueden serlo en el dominio digital.
Como señala Nicole Perlroth, el coste de desarrollar capacidades ofensivas en el ciberespacio puede ser significativamente inferior al de sistemas militares tradicionales, lo que facilita el acceso a este tipo de capacidades.
Soberanía tecnológica y capacidad ofensiva
Este escenario nos lleva directamente a otro concepto clave: la soberanía tecnológica.
España, como otros países, presenta dependencias en determinados ámbitos del armamento convencional. Sin embargo, en el desarrollo de capacidades ofensivas en el ciberespacio sí existe la posibilidad de alcanzar mayores niveles de autonomía.
Esto se debe a varios factores:
- Disponibilidad de talento tecnológico.
- Menores barreras de entrada en comparación con armamento tradicional.
- Capacidad de desarrollo interno.
Contar con estas capacidades no solo refuerza la defensa, sino también la independencia estratégica.

El papel del sector privado en la ciberdefensa
El desarrollo de capacidades ofensivas en el ciberespacio implica necesariamente la participación del sector privado.
Esto responde a una característica diferencial del dominio digital:
más del 90% de la infraestructura de Internet está operada o es propiedad de actores privados, incluyendo elementos críticos como cables submarinos, por donde circula la mayor parte del tráfico global.
Este contexto convierte la colaboración público‑privada en un elemento imprescindible para garantizar la seguridad y defensa en el ciberespacio.
A diferencia de otros dominios, el Estado no puede operar de forma aislada.
Finalidades de la capacidad ofensiva en el ciberespacio
Finalmente, cabe plantearse: ¿para qué se utilizarían estas capacidades?
Desde un punto de vista estratégico, pueden identificarse tres grandes finalidades:
- Respuesta: neutralizar amenazas antes o después de que se materialicen.
- Disuasión: prevenir ataques mediante la existencia de capacidades ofensivas.
- Ventaja estratégica y exportación: reforzar la posición del país y su capacidad de negociación internacional.
Además, estas capacidades permiten realizar ejercicios y adiestramiento, necesarios para validar, mejorar y mantener el nivel operativo.

En definitiva, la capacidad ofensiva en el ciberespacio es un elemento clave para garantizar la defensa nacional en un entorno donde el dominio digital se ha consolidado como un espacio de conflicto permanente.
No se trata solo de disponer de estas capacidades, sino de desarrollarlas, mantenerlas y, en su caso, integrarlas en una estrategia más amplia de soberanía tecnológica y fortalecimiento del ecosistema de seguridad, inteligencia y defensa.
Publicado también en medios
Este artículo ha sido publicado previamente en medios de comunicación especializados en ciberseguridad y defensa.
Puedes consultar la publicación aquí: "No basta con el escudo, necesitamos la espada: la obtención de capacidades ofensivas para el ciberespacio"
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También puedes acceder a la versión extensa de este artículo escrito por Enrique Cubeiro, Director de Defensa de S2GRUPO; y Antonio Villalón, Director de Seguridad de S2GRUPO. Accede al artículo completo aquí.

