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Actualidad

La protección de la identidad digital en la era de los deepfakes

11 Mar 2026

La identidad digital como el conjunto mínimo de datos y rastros que te identifican y te representan en internet, se ha convertido en el punto de mayor exposición en el actual panorama de ciberseguridad. 

Durante años, la protección se centró en infraestructuras, redes y dispositivos. Hoy, el riesgo se desplaza hacia algo más difícil de proteger: las decisiones humanas.

En 2026, la identidad se va a consolidar como el nuevo perímetro. Los atacantes ya no necesitan vulnerar sistemas complejos si pueden influir en decisiones legítimas dentro de procesos reales. 

Este cambio no es teórico. Es observable en la evolución de campañas de:

  • suplantación, 
  • fraude corporativo 
  • y ataques basados en deepfakes.

La pregunta ya no es si la infraestructura es segura, sino si las decisiones que se toman dentro de ella pueden ser manipuladas en la era de la IA (voz, imagen o texto sintéticos).

La identidad digital como nuevo perímetro de seguridad

La evolución de la ciberseguridad en los últimos años ha estado marcada por un desplazamiento progresivo del perímetro. Si antes la protección se centraba en infraestructuras, hoy el foco se sitúa en la identidad.

Qué entendemos por identidad digital en 2026

La identidad digital es un constructo operativo y verificable dentro de los entornos conectados. En 2026 se sustenta en señales de comportamiento, contexto operativo, reputación digital y relaciones de rol y jerarquía dentro de una organización.

Por ejemplo, no es solo quién inicia sesión, sino:

  • desde dónde,
  • con qué frecuencia,
  • en qué contexto,
  • y para ejecutar qué tipo de acción.

En un entorno con trabajo híbrido, es frecuente ver alertas cuando una cuenta que normalmente accede desde España y en horario de oficina inicia sesión de madrugada desde un país no habitual y, en la misma sesión, intenta crear reglas de reenvío de correo o añadir un nuevo beneficiario de pago. 

La credencial puede ser válida, pero el patrón (ubicación, hora, tipo de acción y secuencia) no encaja con el comportamiento histórico y exige verificación adicional.

La identidad ya no es estática. Es dinámica y contextual.

Sigue leyendo sobre este asunto: Diez consejos para proteger nuestra identidad digital

De la seguridad perimetral a la identidad como eje de protección

En modelos clásicos, el perímetro protegía lo interno frente a lo externo. Hoy, ese perímetro es difuso. Trabajo remoto, SaaS, proveedores y automatización han convertido la identidad en el verdadero punto de control.

Un caso habitual con el que podemos encontrarnos es el de una solicitud urgente de transferencia firmada por un supuesto directivo. La infraestructura no falla, sin embargo, puede que el proceso sí lo haga. 

El atacante no necesita explotar una vulnerabilidad técnica pero sí necesita que alguien confíe. 

Relación entre identidad digital y modelos Zero Trust

Este cambio refuerza la relevancia de modelos como Zero Trust, que parten del principio de no confiar en ningún acceso sin verificación continua. 

En este enfoque, la identidad no es un atributo estático validado una sola vez, sino un elemento que debe monitorizarse y validarse de forma constante. Además, debe tenerse en cuenta que en el contexto de deepfakes y ataques basados en IA, la verificación ya no puede ser únicamente técnica.

La identidad se convierte así en un activo crítico cuya protección requiere: 

  • visibilidad, 
  • control,
  • y capacidad de respuesta ante anomalías.

Deepfakes: una amenaza creciente para la identidad digital

La madurez de la inteligencia artificial generativa ha impulsado la evolución de los deepfakes, que han pasado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una herramienta eficaz para la suplantación de identidad y el fraude digital.

Qué son los deepfakes y cómo han evolucionado con la IA

Los deepfakes son contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial capaces de reproducir con gran realismo la voz, la imagen o el comportamiento de una persona. Su evolución reciente ha incrementado notablemente su calidad y accesibilidad.

Hoy es posible generar audios o vídeos altamente creíbles con herramientas disponibles comercialmente. Esta democratización tecnológica permite que actores con recursos limitados puedan llevar a cabo ataques de gran impacto.

Un caso público muy ilustrativo es el fraude que una conocida compañía sufrió en 2024, en el que un empleado asistió a una videollamada en la que aparecían supuestos directivos generados mediante deepfake y, tras esa interacción, realizó varias transferencias a cuentas controladas por los atacantes.

Tipos de ataques basados en deepfakes

El uso de deepfakes se está extendiendo más allá del fraude puntual. Entre los escenarios más relevantes se encuentran: 

  • la suplantación de directivos para autorizar transferencias, 
  • la manipulación reputacional mediante contenidos falsos, 
  • o la desinformación dirigida a influir en decisiones estratégicas.

El vishing, llamada fraudulenta para suplantar identidad y obtener datos o acciones, reforzado por la inteligencia artificial añade una capa adicional de credibilidad, al permitir simular conversaciones con interlocutores conocidos. 

En estos escenarios, la familiaridad percibida sustituye a los mecanismos formales de verificación.

¿Por qué los deepfakes afectan directamente a la confianza digital?

El impacto de los deepfakes no se limita al engaño puntual. Su efecto más relevante es la erosión progresiva de los criterios tradicionales de autenticación humana. Cuando resulta difícil distinguir entre contenido real y generado artificialmente, la confianza se convierte en un vector vulnerable.

En este contexto, la identidad digital deja de ser un atributo verificable de forma intuitiva. Requiere mecanismos adicionales de validación y modelos de protección adaptados a esta nueva realidad.

¿Qué impacto tienen los deepfakes en organizaciones y personas?

El impacto de los deepfakes y de los ataques basados en identidad va más allá del fraude económico. Afecta:

  • a la reputación, 
  • la toma de decisiones,
  • y la confianza en los procesos digitales.

Suplantación de identidad y fraude corporativo

Las campañas de suplantación evolucionan hacia modelos altamente personalizados. El compromiso del correo empresarial sigue siendo una de las amenazas más rentables, ahora reforzado por mensajes que replican con precisión el lenguaje y el contexto de cada organización.

La automatización permite escalar estos ataques sin perder realismo, reduciendo la percepción de riesgo por parte de las víctimas y normalizando solicitudes excepcionales. 

Por ejemplo, un atacante puede analizar comunicaciones públicas y recrear el tono exacto de un directivo.

Te podría interesar: Amenazas persistentes avanzadas: qué son y cómo protegerse

Riesgos para la reputación y la toma de decisiones

La manipulación mediante deepfakes puede afectar a la reputación de organizaciones y directivos, así como influir en decisiones críticas. 

La difusión de contenidos falsos en momentos clave —fusiones, crisis reputacionales, decisiones regulatorias— puede generar incertidumbre y erosionar la confianza interna y externa.

Limitaciones actuales de detección automática

Aunque existen herramientas para detectar deepfakes, su eficacia no es absoluta. La evolución constante de las técnicas de generación dificulta la identificación automática fiable. 

Esto obliga a combinar capacidades tecnológicas con mecanismos de verificación adicionales y formación específica.

Implicaciones legales y regulatorias

El uso de deepfakes plantea también retos legales y regulatorios relacionados con la protección de la identidad, la privacidad y la responsabilidad ante la difusión de contenidos manipulados. Las organizaciones deberán adaptarse a un entorno donde la autenticidad de la información será cada vez más difícil de garantizar.

Las organizaciones deberán demostrar diligencia razonable en la protección de identidades digitales, especialmente en sectores regulados.

¿Por qué la Seguridad Conductual es clave frente a los deepfakes?

La evolución de los ataques basados en identidad está desplazando el foco desde la tecnología hacia el comportamiento humano. En muchos casos, el atacante no necesita vulnerar sistemas, necesita influir en decisiones legítimas.

El factor humano como principal vector de ataque

Diversos análisis coinciden en que el factor humano está presente en la mayoría de los incidentes de seguridad. No como causa aislada, sino como elemento explotado de forma sistemática mediante técnicas de ingeniería social cada vez más sofisticadas.

La inteligencia artificial permite personalizar los ataques y adaptarlos al contexto operativo de cada organización, aumentando su eficacia.

En múltiples análisis sectoriales, el error no se produce por desconocimiento, sino por presión contextual.

En 2019 se documentó un fraude en el que se utilizó un clon de voz para suplantar a un supuesto CEO y exigir una transferencia con carácter inmediato, aprovechando la presión del “lo necesito ya” y apelando de esta manera a la urgencia para evitar validaciones internas. 

En los últimos años, con el crecimiento y la democratización de la IA, este tipo de ataques se ha intensificado ya que hoy resulta más sencillo:

  • clonar voces, 
  • generar mensajes verosímiles,
  • y escalar la suplantación con menos recursos y en menos tiempo.

Ingeniería social avanzada basada en identidad

La combinación de deepfakes, vishing y campañas de suplantación personalizadas configura una nueva generación de ingeniería social. Los atacantes buscan reproducir contextos de confianza, urgencia o autoridad para inducir acciones legítimas que generen impacto real.

Errores comunes ante contenidos manipulados

La familiaridad con el interlocutor, la presión temporal o la aparente coherencia del mensaje pueden reducir la capacidad crítica de los usuarios. En muchos casos, los errores no se producen por falta de conocimiento, sino por exceso de confianza en señales que hasta ahora se consideraban fiables. 

Salvaguardas conductuales: hábitos y verificaciones para reducir el riesgo ante deepfakes

En este contexto, las salvaguardas conductuales adquieren un papel clave. Son medidas que influyen en el comportamiento de riesgo, reconduciéndolo hacia el comportamiento esperado cuando una persona se encuentra ante una situación de riesgo. 

En la práctica, añaden fricción o verificación adicional en momentos críticos, especialmente cuando se detectan señales de riesgo.

En ataques de suplantación de identidad similares, una de las respuestas más efectivas es incorporar un comportamiento sistemático de verificación por “doble canal”. 

Ante cualquier solicitud excepcional (transferencias, cambios de cuenta o acceso a información sensible), la petición se contrasta por un medio alternativo previamente acordado (por ejemplo, una llamada de retorno a un número del directorio interno) y queda sujeta a una segunda aprobación.

En el intento de fraude dirigido contra uno de los mayores grupos internacionales de publicidad, marketing y comunicación, la operación no prosperó porque el destinatario desconfió del canal utilizado y activó una verificación interna antes de ejecutar ninguna instrucción, introduciendo un contraste independiente que bloqueó la maniobra.

Protección de la identidad digital como tendencia clave de ciberseguridad en 2026

La protección de la identidad se consolida como una de las tendencias estratégicas de ciberseguridad para los próximos años. Así lo han identificado nuestros expertos en el último informe en el que han estado trabajando, Tendencias en Ciberseguridad 2026, y que recoge los restos a los que tendremos que enfrentarnos este año en el panorama de la ciberseguridad. 

Informe ciberseguridad 2026

No se trata sólo de incorporar nuevas tecnologías, sino de adoptar un enfoque integral que combine capacidades técnicas, conocimiento del comportamiento y gobernanza. 

La identidad como activo crítico del negocio

La identidad digital debe entenderse como un activo crítico del negocio. Su compromiso puede afectar a la continuidad operativa, la reputación y la confianza de clientes y socios. Protegerla requiere visibilidad sobre cómo se utiliza y cómo puede ser explotada.

Preparación de las organizaciones ante amenazas basadas en IA

Las organizaciones deberán avanzar hacia modelos que integren señales técnicas y comportamentales, evolucionen la concienciación tradicional hacia enfoques basados en datos y refuercen los procesos críticos frente al engaño. Prepararse implica: 

  • entender el riesgo conductual.
  • integrar señales humanas en modelos de detección.
  • gobernar el uso interno de IA (Shadow AI).
  • diseñar procesos resilientes al engaño.

Desde una perspectiva de ciberinteligencia y anticipación del riesgo, comprender cómo evolucionan las amenazas basadas en identidad permitirá ajustar las estrategias de protección antes de que los incidentes se materialicen. En otras palabras, la anticipación será el factor diferencial.

La protección de la identidad digital no será solo una cuestión tecnológica, sino un ejercicio continuo de comprensión y gestión del comportamiento en un entorno donde el engaño será cada vez más creíble.

No te pierdas nuestro artículo: Inteligencia de amenazas: en qué consiste y por qué es importante

Para profundizar en las tendencias que marcarán la ciberseguridad este año, así como los temas que marcarán el futuro de la ciberseguridad, puedes consultar el informe completo Tendencias en Ciberseguridad 2026.

Anticiparse al riesgo en la era de la inteligencia artificial no será una ventaja competitiva, sino una condición necesaria para operar con confianza.

El enfoque de S2GRUPO combina ciberinteligencia, protección de identidades, análisis del comportamiento y gestión avanzada de riesgos, permitiendo a las organizaciones anticiparse a ataques basados en suplantación, ingeniería social y uso malicioso de la inteligencia artificial. 

En un contexto donde los deepfakes y la manipulación de identidades digitales serán cada vez más creíbles, contar con una estrategia que integre tecnología, procesos y seguridad conductual resulta clave para operar con confianza.

Bibliografía utilizada:

  1. Fraude sufrido por Arup: https://www.theguardian.com/technology/article/2024/may/17/uk-engineering-arup-deepfake-scam-hong-kong-ai-video
  2. Fraude CEO: https://www.sophos.com/es-es/blog/scammers-deepfake-ceos-voice-to-talk-underling-into-243000-transfer
  3. WPP: https://www.ft.com/content/308c42af-2bf8-47e4-a360-517d5391b0b0

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